miércoles, 14 de marzo de 2012

ENTENDIENDO A GAUDÍ. EL TRENCADÍS



El trencadís (en catalán, 'roto') será una de las aportaciones más fácilmente perceptibles de Gaudí. En realidad se trata de un simple mosaico realizado con fragmentos cerámicos (muchos de ellos ya decorados) o vidrios  que se unen por medio de argamasa.
Como en otros tantas cuestiones, Gaudí realizó con el trencadís una doble operación: la de retomar las tradiciones mediterráneas (como hizo también con la forja) y a la vez, y a través de su utilización que prescinde de las normas tradicionales, crear todo un amplio catálogo de soluciones novedosas que han pasado ya al acervo popular.
Podríamos rastrear los orígenes primeros del trencadís en su primera etapa neomudéjar, en la que utiliza con profusión la cerámica policromada (aunque todavía en piezas concebidas de forma uniforme), como puede verse en el Capricho o en la Casa Vicens.
Casa Vicens. Barcelona
Con ello se pretendía dotar a la arquitectura de una policromía poco habitual, dándole unas características sensuales que serán básicas en toda su obra.



 Casa Vicens. Barcelona
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Sin embargo, esta cerámica tradicional muy pronto será sustituida por otra, de contenidos más abstractos pero, a su vez, más sensuales. Sólo el color y las formas, liberándose tanto de lo narrativo como de lo geométrico.
Será éste el recurso que se utilice en la fachada de la Casa Batló, en donde cerámicas circulares y angulares de distintos tamaños y colores se adhieren a la pared para crear un espacio titilante que cambiará según los humores del cielo y la hora. Casi un Monet arquitectónico, impresionismo avant la lettre que jugará con nuestro sentidos como una sugestión más, acaso la más delicada.
Casa Batlo

Pero aún nos falta un paso más, y se producirá en la Sagrada Familia y  el Park Güell. Aquí el trencadís adoptará múltiples formas, en gran parte obligadas por los muros curvos a os que no se puede adaptar la cerámica tradicional.

Acompañado por Jujol (que tenía una gran libertad a la hora de trabajar), el trencadís se practicará de múltiples formas:
Para crear paneles monócomos sobre ciertas superficies (en en este modelo, el fragmento de baldosín se perderá entre sus congéneres para crear tapices multicolores en las formas onduladas).

Creando nuevas formas a través de la combinación de colores (el fragmento se pliega a un plan preestablecido sin perder su individualidad, tal y como propugnaban las nuevas teorías de la Gestalt vigentes desde principio de siglo)


Y, por último, la plena fantasía, la verdadera abstracción en donde los colores se funden en formas complejas en donde chocan el fragmento y el conjunto y (de haberlas conocido) habrían hecho las delicias de un Kandinsky.



En esta última fórmula Gaudí está valorando el material por si mismo, no como un complemento, de una manera semejante que estaban realizando  en sus collages Picasso o Braque en su cubismo sintético.

Toda esta técnica del trencadís (además de pasar a las puras manualidades) tendrá una larga vida, y se encuentra en el origen de la obra cerámica que tanto explotará en su obra madura Miró.


 Palacios de Congresos de Miró. Madrid
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Veremos también aparecer el trencadís en la obra de Calatrava o del famoso Schnabel.


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