martes, 10 de abril de 2012

LA TORRE AGBAR DE NOUVEL. BARCELONA


Bella y a la vez desafiante, la torre Agbar de Nouvel me parece una de las grandes obras de uno de los más grandes arquitectos actuales ( más cercano a mi sensibilidad, como ya hablamos en su Ampliación del Reina Sofía,  que el sempiterno Foster)
Evidentemente no pretendo en un artículo analizarla por completo, pero sí mencionar alguno de los rasgos que más me atraen de la arquitectura.


Técnicamente la torre es una maravilla estructural que apenas si se muestra, pero sólo hace falta que veáis la colocación de las ventanas. Si os fijáis no existe una distribución regular lo que  significa, en estructura, que no existen unas vigas tradicionales en los llenos que recojan los pesos. Por el contrario, se trata de una verdadera obra matemática de vigas que se entrecruzan recogiendo los pesos de forma dinámica (como hacía el gótico o, de forma más cercana, Gaudí)


Me gusta también la intención de Nouvel de esconder el prodigio técnico (dos cilindros no concéntricos que se apoyan en altura) en un juego (tan posmoderno, pero también tan Gaudí) de colores tornasolados de su piel que aún se vuelve más lúdico por la noche y sus miles de leds que la iluminan.




Pero también me gusta cómo se inserta en el paisaje urbano de Barcelona, orgullosa pero sin avasallar al espectador o la propia ciudad (al contrario del Centollón de Calatrava en Oviedo o las Torres de Madrid), integrándose por medio del color y las formas orgánicas que más que imponen, sugieren, se muestran a la curiosidad del viandante.





Y no sé si alguien más tiene esa sensación, pero (tal vez por su diseño en forma de huso) resulta mucho más alta y "corpulenta" desde la distancia que desde cerca, en donde se convierte en un edificio pequeño de perímetro, mucho más humano de lo que esperarnos al acercarnos a un rascacielos.


Por cierto, el propio autor en su obra habla de la influencia de Gaudí, tanto directa (las formas de catenaria pasadas a la tridimensionalidad de las torres de la Sagrada Familia) como en concepto (la idea de sugestión: como un géiser o, como habitualmente se la conoce en Barcelona, como un verdadero falo)


Sin embargo, a mi recuerda mucho más el proyecto que Gaudí ideó (aunque nunca llegó a concretarse) de un rascacielos para Nueva York, como podéis ver en esta página 




1 comentario:

  1. A mí me parece un enorme y descomunal supositorio

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