viernes, 29 de junio de 2012

UN PASEO POR LA GARROXTA: volcanes, bosques y pueblos medievales


En el extremo oriental del Pirineo existe un rincón que hará las delicias de amantes de la naturaleza, de buenos comedores y de paladares adictos a lo medieval: La Garrotxa.
Su parque natural tiene numerosos atractivos, desde volcanes de distintas configuraciones a una vegetación exuberante a pueblo medievales perfectamente conservados.

La ruta básica partiría desde Olot en donde podemos visitar el museo de los volcanes para así conocer mejor la zona y su configuración.
A partir de aquí se suceden pequeños desplazamientos de coche y caminatas que se pueden combinar de múltiples formas según los intereses.
A mi personalmente me encanta hacer la primera parada en el fagueda (hayedo) de En Jordá, un pequeño pero bien conservado bosque de hayas sobre coladas volcánicas de media hora de paseo sumamente fácil y agradable en donde el silencio lo invade todo.
Desde aquí podemos conocer los dos grandes volcanes de la zona. Con una subifda algo más exigente, el volcán de Santa Margarida con ermita románica en el interior de su cono o el del Croscat, cortado por su mitad, en donde podemos encontrar un paisaje lunar de lapilli de colores asombrosos (De ambas formaciones ya hablamos aquí)
Y todavía algo más, dirigiéndonos hacia el norte podemos observa la magnífica estampa de Castelfollit de la Roca, colgada sobre una grandes columnas de basalto
Durante todo nuestro paseo encontraremos una vegetación exuberante que combina rasgos mediterráneos y atlánticos, pudiendo pasar de encinares a hayedos, de alcornoques a pinares que invitan al paseo y que podéis conocer en más profundidad aquí
Pero la maravilla de esta ruta es que a esta maravillosa Naturaleza podemos unir arte e historia.
En el mismo centro del Parque podemos encontrar un núcleo medieval perfectamente conservado: Santa Pau, acaso demasiado turístico en temporada alta pero encantador.

En él podemos (casi debemos) comer si no lo hemos hecho en alguna de las masías del camino y probar los famosos fasols cocinados de mil maneras.


A partir de aquí, y si aún tenemos tiempo, podemos elegir por una de estas dos rutas.
Nos podemos dirigir a Besalú, otra ciudad medieval con famoso puente y judería y espléndidas iglesias románicas.

Si queremos un poco más de naturaleza, ¿por qué no acercarnos al lago de Banyoles y ver la iglesia románica de Santa María de Porqueres?


No hay comentarios:

Publicar un comentario