domingo, 23 de septiembre de 2012

EL BIZANCIO ROMANO


Aunque a veces se nos olvide, Estambul es una triple ciudad: romana, bizantina, otomana (y mucho antes griega y ahora republicana)
Los restos de la primera Constantinopla, fundada por Constantino en el año 330 tras la destrucción total de la colonia griega por parte de Severo en el 195, son sumamente escasos, aunque todavía visibles para el paseante atento.
Comenzaremos por el hipódromo (el circo) junto a la mezquita Azul. 


 De él nos queda una larga plaza, dos obeliscos (el de Teodosio lo analizamos con más detalle aquí) y una columna (la llamada serpiente), traída desde el propio templo de Delfos.


Aunque ahora parezca un lugar plácido en él se desataron las pasiones entre los bandos rojos, azules, verdes..., produciéndose una de las mayores matanzas de la historia: la revuelta Nika.
Si nos internamos hacia el centro podremos encontrar dos grandes columnas aún en pie, especialmente la de Constantino, en cuya parte alta, cuentan, estuvo la estatura del emperador cuya corona se adornaba por los propios clavos de Cristo encontrados por su madre Santa Helena.

El acueducto de Valente, el único en pie de los cuatro que llegó a tener la ciudad y en el que vemos la combinación de piedra y ladrillo que marcará la arquitectura bizantina


 Pero la Constatinopla romana, además de capital imperial de oriente, fue también el centro religioso del nuevo cristianismo que el propio Constantino había aceptado con el edicto de Milán. De este periodo quedan las ruinas de San Juan de Éfeso o los restos de la primitiva basílica de Santa Sofía.


2 comentarios:

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    1. Muchas gracias por tu comentario
      Y sí, es de pórfido traido de Egipto

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