miércoles, 15 de mayo de 2013

LA TORRE DE BELEM. LISBOA


Pocos monumentos evocan mejor los grandes descubrimientos portugueses como esta torre vigía en el barrio de Belem que servía para el cobro de los impuestos.

Desde sus proximidades salían y llegaban las naves camino a ultramar.

Construida en tiempos de Manuel I por Francisco de Arruda representa las más genuinas características del llamado arte manuelino (un cierto equivalente a nuestro plateresco), en donde se unen formas góticas y renacentistas.
Es típico de él la aparición de símbolos naúticos vinculados a la monarquía, como ya vimos en la famosa ventana de Tomar.

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