domingo, 16 de junio de 2013

UNA RUTA POR EL VALLE DEL ALMANZORA. ALMERÍA. PLAYAS, MORISCOS, DESIERTO Y PREHISTORIA


Os propongo una ruta especialmente entrañable para mi, la amplia planicie del levante almeriense, entre las sierras Cabrera y la Almagrera
Una zona casi norteafricana, tanto en clima como en paisaje o historia que se formó por los sedimentos traídos por los ríos que la recorren (actualmente ramblas) desde las sierras cercanas.

Muy probablemente en tiempos fenicios toda la zona fuera una gran marisma de la que sólo nos quedan algún pequeños restos en la actualidad.
Es también un viaje por la historia olvidada de España, la de aquellos moriscos que quedaron como una isla en medio de la nueva España de los Reyes Católicos

Os propongo comenzar el itinerario en Mojácar pueblo, un encantador enclave andalusí que domina el panorama de todo el valle. Una visita turística de la villa ya la hicimos aquí y una explicación de la formación de su curioso urbanismo aquí

Desde aquí tomaremos el coche para llegar a la llamada Mojácar Playa (larga urbanización reciente que tiene toda una historia propia y larguísimas playas sin aglomeraciones) y, llegados hasta el mar, girar a la izquierda y dirigirnos hacia la Garrucha.

En este pequeño pueblo de pescadores encontraremos pocos edificios histórico pero una gastronomía excelente basada en la pesca. Gambones de la Garrucha, el exquisito gallopedro, chopitos, calamar al horno, sardinas, arroces caldosos… harán las delicias de cualquiera que busque entre sus restaurantes.
Calmado el apetito no dejemos la zona sin buscar el río  (dirección hacia Villaricos desde Garrucha) y buscar la laguna que forma junto al mar. Os parecerá mentira que en lugar turístico se haya conservado esa diversidad de aves. Las fotografiamos en este artículo, explicando su formación

Y ahora sí, tomemos dirección a Vera y, en su entrada, encontraremos un curioso museo, el que está dedicado al agua. Ya hablamos de él aquí, y su visita nos dará la idea de lo que fue la vida en el desierto, así como todo lo que les debemos a los musulmanes.

Seguiremos nuestro recorrido para llegar hasta Cuevas de Almanzora, el centro más poblado de la zona junto a   Vera.
La villa tiene numerosos rincones a descubrir, como su colegiata o su castillo, actualmente destinado a usos museísticos. En él nos encontraremos una magnífica colección de arte contemporáneo y una zona de interpretación de la zona que nos sorprenderá por sus restos argáricos.

Esta cultura de la edad del bronce (heredera directa de los Millares) se desarrolló en esta zona y fue, en su lejano momento una de las civilizaciones más avanzadas del Mediterráneo occidental.

Esta información nos podrá servir para visitar uno de los escasísimos poblados excavados de este momento: Fuente Alamo. Llegar a él no es demasiado fácil y tiene varios tramos de arena por ramblas. Sin embargo, si nos informamos en el museo, la excursión no nos dejará defraudados. Toda la información la tenéis aquí (la geografía y el paisaje) y aquí (el yacimiento)

Desde este punto lo mejor será regresar al mar. Toda esta costa de Vera tiene magníficas playas, tanto textiles como nudistas, en donde jamás hay más allá de tres líneas de sombrillas.
Nuestra ruta continúa hacia el final del gran golfo: Villaricos.
Ahora es un pequeño pueblecito de vacaciones pero allí se aposentaron fenicios, cartagineses, romanos y bizantinos. De todo ello quedan algunos restos que fuimos descubriendo en este artículo.

Junto a la villa comienza la Sierra Almagrera, un paisaje solitario que en el que se despertó la fiebre de la plata (y el plomo) en el siglo XIX y que tiene unos interesantes valores naturales e históricos, amén de pequeñas calas de piedra negra, solitarias y bellas. (Aquí ya explicamos muchas más cosas de él)


 Si queremos un libro que nos acompañe en esta ruta y os hable de esos moriscos que intentaron sobrevivir tras la reconquista, os recomiendo el Morisco de Feijoo.

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