martes, 18 de junio de 2013

VIGAS, Jorge Du Bon


Ahora que regresa el buen tiempo retomamos la serie que ya iniciamos el año pasado sobre las esculturas del Parque Juan Carlos I (en este enlace las podéis ver todas)
El primer post de esta nueva entrega que se prolongará a lo largo del verano lo ocupa esta obra que sirve de hito visual y puerta de ingreso al parque desde la glorieta principal obra del escultor mejicano Du Bon, muerto en 2004
Tanto los conductores como los peatones saben del parque a través de ella que, como un extraño faro, domina uno de los escasos cerros (naturales) conservados.
Desde este punto de vista, las largas formas geométricas colocadas en diagonal sobre pedestales genera un fuerte efecto al recortarse sobre el cielo, consiguiendo así perfectamente su idea de hito, abstracto pero sugerente, plenamente moderno tanto en sus materiales como en sus formas derivadas del mundo minimal.

Si nos atrevemos a subir la pequeña cuesta nuestra percepción cambiará. La escultura dejará de fundirse con el horizonte para expresarse por sí misma.

Veremos entonces lo engañoso de su simplicidad, especialmente en los grandes elementos horizontales, que se cierran sobre el vacío interior por medios de planos al modo de un Oteiza.

Los tamaños y proporciones nos abrumarán mientras observamos que el material se llena de erosiones (en el cemento armado, en el lento oxidarse del hierro) y nos invita a rodearlo, a buscar puntos de vista en donde la geometría se exprese de forma expresionista, al deformarse en las distancias cortas e imponerse contra el cielo y el paisaje, rompiendo la imagen de geometría repetitiva que habíamos tenido en la lejanía

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