martes, 16 de julio de 2013

BALLESTER Y EL MUSEO ARQUEOLÓGICO DE MADRID


Mientras esperamos la cada vez más demorada reapertura del Museo Arqueológico de Madrid, el paseante de la zona tiene la oportunidad de fascinarse con una espléndida colección de fotografías de Ballester.

Este fotógrafo del que ya hemos hablado en otras ocasiones, se ha hecho famoso por sus apropiaciones posmodernas pero también por su especial sensibilidad para retratar la arquitectura, especialmente aquellas en obras en proceso de construcción o remodelación. Así ya lo ha realizado en numerosos museos, aeropuertos,...



Utilizando grandes formatos  consigue transmitirnos  la idea de proceso (tan posmoderna, tan líquida), buscando estos lugares intersticiales, en progresión y cambio, imperfectos y evanescentes, que pronto desaparecerán. Espacios fuera del canon de perfección y terminación que resultan, a menudo, más sugestivos que los ya finalizados.

En ellos, además, se encuentra siempre la idea de presencia oculta. El rastro humano se convierte en índice, sospecha, que vuelve cálidas las estructuras tan áridas. Como aquel que escucha al autor detrás de las frases de su novela, percibimos tras las estructuras al técnico, al artesano que genera las obras y que, una vez terminada la obra, desaparecerá oculto por el propio edificio.



Una fotografía que, en principio puede resultar fría pero, como podéis ver, encierra grandes dosis de poesía, especialmente la del espacio, el verdadero protagonista de estas obras.Un espacio vivo, palpitante, que respira e invita a la imposible posibilidad de conocer en todos sus rincones.



Por cierto, las fotos, intencionadamente, han sido realizadas para que en ellas aparezcan las sombras de los árboles, las rejas en donde están dispuestas o los difusos contornos del edificio, concediéndole al simulacro posmoderno una nueva capa de manipulación y significado en la que el espectador pueda enredarse a su antojo








































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