jueves, 18 de julio de 2013

Las esculturas del Parque Juan Carlos I. Homenaje a Agustín Rodríguez Sahagún . Toshimitsu Imai


Toshimitsu Imai , fallecido en 2002, formó parte de la explosión informalista que tuvo también sus ecos en Oriente, siendo "descubierto" por Tapie.
La obra que tenemos en el Parque Juan Carlos I pertenece a su obra final y ya ha perdido la agresividad típica del estilo para retornar a la tradición de los jardines zen convenientemente renovados.
Como puede apreciarse en las imágenes los dos jardines de arena y piedras se sitúan aislados por un muro de hormigón "flotando" sobre las aguas del gran estanque.

No existe vegetación, pues son jardines minerales en donde las rocas crean (en metáfora) lo que el espectador guste ver. Su apilamiento y organización, en apariencia casual, está sumamente pensada y responde a las típicas formas asimétricas, de equilibrio inestable y correspondencias sutiles típicas de lo oriental. (El wadi sabi del que ya hablamos aquí)

A intervalos también irregulares las rocas tienen algunas partes doradas, el oro como color de la eternidad (que fue muy utilizado por autores de los años 50, como Yves Klein, con sentido espiritual).

Como es habitual en todas las esculturas del parque, éstas están pensadas en función del paisaje y necesitan de la colaboración del espectador (que ha de moverse en torno suyo) para percibir dichas relaciones.
En concreto el Homenaje juega a contraponer la idea de "flotación" cuando las vemos posadas sobre el agua, con la de pequeño acantilado, de accidente orográfico cuando las observamos volcadas sobre las cascadas, como pequeñas montañas (tan típicamente oriental  también)










































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