miércoles, 14 de agosto de 2013

EL PALACIO DEL MARQUÉS DE BERMEJILLA. NEOPLATERESCO EN MADRID


Junto al Instituto Valencia de Don Juan y el Museo de Escultura al Aire Libre, se encuentra esta magnífica muestra de arte neoplateresco, una de las variantes del revival decimonónico que buscó en los distintos estilos históricos formas de edificación significativas.
Así, mientras el neomudéjar se vinculaba a lo hispano (y a menudo a clases menos acomodadas) o el neogótico y neorrománico a las edificaciones religiosas, el neoplateresco (como el neobarroco o el puro eclecticismo) se vinculó a funciones residenciales, siendo utilizado en palacetes.
La obra de la que nos ocupamos fue realizada por Eladio Ladero (el arquitecto preferido de la aristocracia madrileña) entre 1913 y 1916.

Su estructura recuerda a las formas de nuestro primer renacimiento que ya analizamos aquí, especialmente a la obra de Gil de Hontañón, de la que extrae algunos de sus rasgos más característicos: torreones esquineros de escasa altura como balconadas abiertas, gran logia abierta en la planta noble, decoración centrada en lugares puntuales, tal y como puede verse en sus obras del Palacio de Monterrey o fachada de la Universidad de Alcalá de Henares.

A estas formas se unen otros elementos ya mudéjares (los amplísimos y sobresalientes aleros de madera) ya puristas (el almohadillado inferior), y yesos con figuras de putti y candelieri.

El edificio, tras largas peripecias, fue la sede del Defensor del Pueblo, recientemente trasladada a unas manzanas de distancia.

Para ver sus magníficos interiores

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