jueves, 8 de agosto de 2013

LA BORDADURA INGLESA


En este blog ya hemos hablado en alguna ocasión del jardín paisajista inglés que a finales del XVIII rompió con el férreo diseño del racionalismo inglés.
Su idea de naturalidad (complejamente conseguida) y Naturaleza domeñada pero no dominada generó numerosas vías de creación.
Una de ellas fue la bordadura inglesa que, sobre ideas tradicionales, creó Gertrude Jekyll. 
Vinculada al movimiento Arts and Craft que estaba revolucionando el arte inglés en la época victoriana uniendo el respeto a las tradiciones (y oficios tradicionales) con la aplicación de los conocimientos científicos (como la rueda cromática que estaban utilizando, coetáneamente, los impresionistas franceses), su aportación a la jardinería inglesa fue la unión del jardín paisajístico con las nuevas teorías de la percepción.

De esta forma la bordura es el límite (naturalizado) entre el camino y la pradera. Un límite con carácter propio (y a la vez con su punto selvático) creado por la acumulación de plantas que creen una línea continua en donde se entremezclan las alturas, densidades y colores.

La elección de las plantas buscan así diferentes efectos, especialmente cromáticos, buscando una floración continua a lo largo del año que juegue con los colores y su percepción por parte del ojo del espectador (en realidad intentan forman verdaderos cuadros de flores, sumamente pictóricos).

Las imágenes pertenecen al Jardín Botánico de Madrid, en el Bisgrove que realizó un diseño de bordadura en 2007


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