miércoles, 9 de abril de 2014

SUBIRACH. Monumento a Francesc Maciá. Posmodernidad en estado cristalino... o sea, múltiple


Ya va siendo obra que empecemos a ocuparnos de uno de los esultores más versátiles e interesantes de la segunda mitad del XX: José María Subirach, PRECISAMENTE HOY, CUANDO ACABO DE ENTERRARME DE SU FALLECIMIENTO.
Comenzamos por este monumento dedicado a Maciá en plena Plaza de Cataluña, perfecto ahora que se está hablando en el Congreso de los diputados sobre el referédum sobre la independencia de Cataluña.
En él encontraremos el Subirach más geométrico, antinatutalista y posmoderno. El escultor de ideas que, sin embargo, nunca prescinde de los valores plásticos.
Recordemos que Maciá es todo un símbolo de la identidad catalana. Creador de Esquerra y participante en varios golpes de Estado, declaró la república catalana y fue su presidente hasta su muerte en 1933.
El homenajeado y la situación hacen de la obra un verdadero manifiesto identitario para el que, paradójicamente, Subirach, prescinde del realismo para utilizar la abstracción metafísica que, de nuevo paradoja, utiliza elementos puramente reales, dos escaleras que, curiosamente, pueden ser leídos como pura abstracción geométrica.
Esta densidad de contenidos e indefinición de lenguajes y múltiples lecturas (ideológicas o plásticas) son típicas del autor y lo convierten en un extraordinario protagonista de las maneras posmodernas.
La lectura podría hacerse desde la pura forma, con dos imágenes que se contraponen en equilibrio.
La lectura más profunda nos podría hablar de la existencia de un progreso (la escalera). El de España (escala inferior) y el de Cataluña (inferior) que, aunque con sentidos diferentes, se apoyan y necesitan.
Unos caminos que difieren pero están juntos (¿acaso más utópico el catalán, puesto al revés?, inacabado)
Nacionalismo sin crispación, de colaboración en la diferencia.

O quizás no... Quien sabe. Con la posmodernidad ocurre esto, todo es interpretable, subjetivo, profundamente relativo.
¿NO SERÁ QUE, CUANTO MÁS SEA EL NACIONALISMO ESPAÑOL, MENOS SERÁ EL CATALÁN?
La riqueza de Subirach muchas veces permite esto, que el espectador contemple, piense, polemice incluso consigo mismo


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