lunes, 13 de enero de 2014

FORTUNY.UN PINTOR DE VARIAS CARAS 3. La evolución hacia la libertad a través de dos desnudos


Hace unos días analizábamos su corriente orientalista y veíamos esta imagen como una de sus obras más representativas.
En ella se encuentra el romanticismo (en lo temático) aún teñido de ciertos academicismos (al modo de Ingres) en su factura lisa y lineal.
Sin embargo, si observamos la segunda obra (Carmen Bastián) nos encontramos con una forma totalmente distinta de encarar la pintura pero también la visión de la mujer.

Realizada en su estancia en Granada, está abriendo los últimos caminos que terminará por transitar en Portici (Nápoles, Italia).
La mirada ha cambiado por completo. De la idealización romántica pasamos al crudo realismo que está en perfecta conexión con Manet (Almuerzo en la hierba, Olimpia). En ellas ha desaparecido la sensualidad para aparecer la sexualidad, un tránsito del erotismo al sexo que atrae a la vez que incomoda al espectador, convertido en voyeur, como tanto utilizará Picasso en su etapa final.
También la técnica ha cambiado. De la línea hemos pasado a la mancha, de la curva sinuosa que enlaza toda la composición a la multiplicación de puntos de interés.
Ha cambiado incluso el punto de vista (y con ello el mensaje, como veíamos) abriendo el campo y dando una importancia (cromática) a los fondos.

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