martes, 11 de febrero de 2014

IGLESIA DE SANTA ANA. GRANADA


Junto a los Jerónimos, Santa Ana es uno de los ejemplos más representativos del primer renacimiento en la ciudad.
Su estampa se levanta sobre uno de los rincones mágicos de la ciudad, en donde el Darro se convierte en agua subterránea. Desde la Plaza Nueva su silueta es el eje de simetría entre la colina de la Sabika (Alhambra) y el Albaicín.
Antigua mezquita (Almanzora), fue reconstruida como iglesia bajo la dirección de Diego de Siloé.
Su entrada, tras un bello compás, mantiene la parte baja del alminar para recrecerlo a través de formas que mezclan lo renacentista con la policromía de los azulejos mudéjar, inspirados en algunos tejados de la alhambra.

La portada se muestra claramente clasicista. Elaborada por Sebastián de Alcántara a mediados del XVI, recrea el tema del arco triunfal sobre el que se colocan hornacinas y un tondo superior

Su interior, de una sola nave con pequeñas capillas laterales, se cubre con un magnífico artesonado, igual que la cabecera.

Entre las molduras doradas que enmarcan las hornacinas podemos encontrar un pequeño museo de escultura. Se destaca especialmente las obras de José de Mora del que ya hemos hablado aquí.

San Pantaleón. José de Mora

Dolorosa. José de Mora

La iglesia, que sirvió de marco para la boda de Mariana Pineda, se encuentra enterrado José Risueño.


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