jueves, 17 de abril de 2014

ARTE ETRUSCO. EL ORADOR.


Anteriormente tomada como romana, el descubrimiento de unos caracteres etruscos en su toga han hecho que se recoloque dentro del periodo etrusco en pleno dominio ya romano (hacia el 80 antes de Cristo).
Una vez más se observa la capacidad de este pueblo de adherirse a las corrientes dominantes (como anteriormente la griega, como vimos en la Quimera de Arezzo).
Representa a un hombre togado, Aulo Metelo en un santuario o tumba. Posiblemente un noble local en actitud de arenga (de ahí su nombre: arringatore)

Con algunos rasgos arcaicos (pelo pegado al cráneo, tan sólo dibujado), destaca el trabajo de su toga, la apertura de su gesto (como la que más tarde veremos en el Augusto della Prima Porta) y el realismo y penetración de su rostro, que tendría los ojos de pasta, como ya vimos en alguna obra del periodo republicano (Escipión el Africano)

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