martes, 8 de abril de 2014

EL ESCUDO DE CARLOS V


Pilar de Carlos V. Granada

En sintonía con el mundo tardo gótico (que tanto valoró el escudo como una nueva forma de individualismo en donde la persona se refleja en el tronco de su familia y sus hazanas) los Reyes Católicos utilizaron sus escudos como una forma consciente de reafirmar el poder real (frente a la gran nobleza, siempre levantisca) y la unificación de territorios (las Españas que han generado su matrimonio).
Así lo hemos ido viendo en este blog (San Gregorio, San Juan de los Reyes)


Esta tradición la continuará, de forma sistemática, su nieto Carlos V, añadiendo su escudo (a veces con unas dimensiones gigantescas) en lugares simbólicos (Toledo, la antigua capital goda, Granada, la última ciudad tomada al Islam, ...), en todo un intento de iconografía del poder que ya analizamos aquí



Este escudo era fruto de una larga elaboración.

Castilla con su castillo central
León, con un león rampante
Aragón, con sus franjas iniciadas, según la tradición, por Wifredo el Velloso
Navarra con sus cadenas (que analizamos aquí)
El reino de Nápoles con su cruz potenzada
El reino de Granada, adornado por un fruto abierto.




A estos unía los territorios heredados de su abuelo Maximiliano: Austria, Brabante, Borgoña, Flandes, Tirol.



En torno a este esquema central aparecía el águila bicéfala (como  emperador del Sacro Imperio)
El Toisón de Oro: cadena con eslabones unidos por letras B - de Borgoña - y el Vellocido de Oro - símbolo de la industria lanar de la ciudad de Brujas y conexión con Jasón y los argonautas. Todo ello creado por Felipe el Bueno de Borgoña como prestigiosa orden de caballería
Las columnas de Hércules (el estrecho de Gibraltar en el mundo clásico) con la leyenda Plus Ultra (más allá), refiriéndose a los territorios americanos
O la cruz de San Andrés (en aspa y dentada), creada por Juan sin Miedo en la Guerra de los Cien Años, y que en el siglo XIX será retomada por el Carlismo.

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