miércoles, 2 de abril de 2014

TRINIDAD CON SANTOS. ANDREA DEL CASTAGNO


Dominó perfectamente las dificultades del arte y, especialmente, las del dibujo, pero sus colores, fuertes y crudos, disminuyen en gran parte su valor y gracia (...) Destaca porque es capaz de dotar de movimiento a sus personajes y dar una expresión inquietante a sus rostros (...), en los que un trazo vigoroso subraya la gravedad
Vasari

Las palabras de Vasari aún siguen siendo perfectas para esta obra, poco conocida pero realmente espléndida, de Andrea del Castagno del que ya analizamos aquí su famoso retrato ecuestre de  Niccolò da Tolentino en el Duomo de Florencia
Ubicada en la Santísima Annunziata, su redescubrimiento es bastante reciente (1899), al ser cubierta con un retablo de Allori en el XVI

Su iconografía es poco habitual, una Trinidad superior bajo la cual se encuentra San Jerónimo  (el león, el capelo cardenalicio situado a sus pies, piedra en su mano para efectuar la penitencia), flanqueado por dos mujeres (¿Virgen y una Santa? ¿santas Paula y Eustoquia, compañeras del santo ermitaño?).

El cuadro es todo un prodigio de perspectiva, especialmente el forzadísimo escorzo de Cristo en la Cruz que sólo podremos volver a contemplar en Mantegna (Cristo Muerto).

De la misma manera, y habitual en el pintor, su línea seca, sumamente tensa, que llena de fuerza a los personajes que se sitúa en las antípodas de la idealización de Lippi o Fra Angélico


1 comentario:

  1. No se puede pedir más, es una verdadera obra de arte.
    SALUDOS.

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