jueves, 5 de junio de 2014

CAPILLA DEL ECCE HOMO EN PEGO


La progresiva riqueza que trajo el nuevo cultivo del arroz y los cítricos que se produjo a finales del XVIII en toda la costa levantina llegó también a Pego (Alicante).
En lo que había sido hospital del siglo XV, y en torno a una imagen de gran devoción, el Ecce Homo (talla del XVI_XVII) se edificó esta capilla exenta que se mueve entre los modos finales del barroco y el rococó.

Su autor, el franciscano Francisco Cabezas López (autor de otras obras en Alcoy, Sueca, Alicante o la madrileña San Francisco el Grande) retomó la idea de planta centralizada cubierta con cúpula y con anillo de capillas en torno suyo que, en un segundo piso, se convierten en tribuna contínua en donde se abren los vanos que iluminan cenitalmente el espacio, existiendo y tercer piso como andito con nuevos ventanales.

El modelo, típico de este final del Antiguo Régimen para capillas pasionales y que nosotros ya analizamos en un ejemplo murciano: San Juan de Dios, se cubre con la típica cúpula de tejas policromadas en un intenso azul, siguiendo la tradición iniciada en el Patriarca de Valencia.

La decoración interior responde a modelos rococó (con la rocalla como síntoma, la integración de las pinturas en los lunetos polilobulados...) sobre una sobria estructura (el verdadero esqueleto) de pilastras de orden gigantes que se adaptan al espacio (forzándose sus planos en forma cóncava) y grandes arcos de medio punto (o rebajados en el segundo piso) muy moldurados





















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