martes, 12 de agosto de 2014

LAS AMPOLLAS DE PEREGRINO














Durante los siglo VI y VII las peregrinaciones a Santos Lugares fueron en aumento, especialmente hacia el Mediterráneo oriental.
Muchos de estos peregrinos se pertrechaban de ciertos instrumentos, algunos de fuerte carácter simbólico, como estas ampollas en la que se guardaban óleos para cebar las lamparillas de los santuarios.
Realizadas en barro cocido se adornaban, como las lucernas romanas y bizantinas, con formas decorativas o escenas simbólicas (efigie del santo, el habitual tema paleocristiano de Daniel en el foso de los leones, un amuleto casi apotropaico en el que se habla de la templanza del peregrino ante los peligros, confiando ciegamente en Dios)

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