lunes, 29 de septiembre de 2014

Análisis y comentario de una pintura esquemática levantina. Valtorta


Pintura de tema cinegético en donde encontramos un grupo humano cazando con arcos a una manada de ciervos. (Posiblemente podrían tener un uso mágico para propiciar la caza)
El soporte es la propia piedra (pintura rupestre). Usando con aglutinante la grasa animal, los pigmentos son naturales (ocre sacado del óxido de hierro procedente de arcillas)
La composición tiende a la simetría, dividiendo el espacio en dos grandes zonas (izquierda hombres; derecha animales) que se mueven en direcciones contrarias, aunque dando mucha más importancia a la parte ocupada por los animales, que casi ocupan 2/3 del espacio.
Muchas de las líneas que generan los animales o las propias flechas son líneas diagonales que dan un mayor movimiento a la escena
La línea predomina claramente sobre el color, y se muestra especialmente esquemática en las figuras humanas mientras que tiene un mayor detalle en los animales.
El color utilizado es un ocre intenso y saturado (monócromo)
No existe un tratamiento de la luz (no hay ningún tipo de claroscuro), resultando las figuras planas
De la misma manera tampoco se utiliza la perspectiva y las distintas figuras se ordenan en vertical sin que cambie su tamaño
Las figuras, como ya decíamos, son sumamente esquemáticas en las presentaciones humanas y algo más realistas en los animales. No se busca en ellas ningún tipo de individualización pero sí el movimiento a través de diagonales y formas curvilíneas

COMENTARIO

Varias de las características (aparición del hombre, creación de escenas, esquematización de la figura humana, monocromía en sus figuras…), unidas al soporte (rupestre) y tema (cacería) nos sitúan la imagen dentro de la llamada pintura esquemática levantina.
Este estilo se desarrolla entre el Mesolítico y en el neolítico en la vertiente mediterránea, cuando los cambios climáticos (más calor y menos lluvias) van cambiando el paisaje y la fauna y obligan a los grupos humanos a evolucionar hacia formas más completas (inicio de la ganadería y, posteriormente, la agricultura).
Muchos de estos cambios los podemos observar en algunas de sus pinturas (como la aparición de la apicultura) que se desvincular casi completamente del estilo anterior (franco-cantábrico).
De esta manera, aparece la figura humana, composiciones complejas, monocromía…, a la vez que ya no se sitúan en cuevas sino en pequeños abrigos (Posiblemente estos abrigos, localizados en lugares de difícil acceso, funcionaran como santuarios en donde las pinturas tendrían un papel relevante en los rituales de las tribus, conservando ese carácter mágico que tenían en el paleolítico). Algunos de sus ejemplos más señalados se encuentran en Lérida (Cogull), Teruel (El Maestrazgo), Castellón (Ares del Maestre, o esta zona de Valtorta), Valencia o Albacete.
Este arte evolucionará hacia formas cada vez más esquemáticas que terminarán en convertirse en formas casi abstractas (aunque muy probablemente, bien entendidas en su momento de creación) y llegará a enlazar con algunas manifestaciones encontradas en cerámica o escultura de la época megalítica.

No hay comentarios:

Publicar un comentario