viernes, 31 de octubre de 2014

EL RETRATO DE ANTINOO


Adriano fue el último gran emperador verdaderamente enamorado de lo griego, incluso en la misma sexualidad.
Uno de sus grandes amantes fue Antinoo, efebo bitinio muerto joven que fue convertido en dios (o héroe) por el propio emperador (la leyenda cuenta que, estando Adriano ya muy enfermo, Antinoo ofreció su vida por él y se arrojó al Nilo en donde murió ahogado; otros hablan que su sacrificio se hizo para conjurar un funesto presagio).

Desde entonces su imagen se repitió por todos los lugares del Imperio. Una imagen mucho más griega que romana, sumamente idealizada y melancólica al modo praxiteliano y con el pelo revuelto, como un nuevo Lisipo.
Dado que su muerte sucedió en el Nilo, las iconografías más habituales son las de Antinoo reconvertido en Osiris.



2 comentarios:

  1. Hay una novela, "Memorias de Adriano", de Margerite Yourcenar, que narra esta pasión entre el Emperador Adriano y Antinoo. Es realmente fantástica, magistralmente escrita, y aprovecho tu post para recomendarla. Saludos Vicente.

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