domingo, 9 de noviembre de 2014

EL PUENTE DE LAS FLORES. VALENCIA


A mitad de camino entre el puente y el jardín, de la modernidad y la tradición, de la alegría de colores y el enorme coste de mantenimiento (casi medio millón de euros al año con varias plantaciones anuales), lo que es poco conocido es su autor, el siempre polémico (y costoso) Santiago Calatrava.

En su origen se trataba de un puente provisional por donde desviar el tráfico mientras se construía el de la Exposición (la famosa Peineta), aunque las nuevas necesidades del tráfico (y ese característico ambiente que llegaba aparejada la burbuja inmobiliaria en donde todo valía y no se escatimaba en costes de construcción, y menos aún en los de mantenimiento) hicieron evolucionar el proyecto, apenas relevante desde el punto de vista arquitectónico pero muy efectista, con una espectacular (y efímera) decoración floral que hiciera alusión al himno de Valencia (una extraña mezcla de casticismo y modernidad).

Inaugurado en 2002 forma parte del gran proyecto urbanístico de la ciudad, los Jardines del Turia, de los que ya hablamos aquí
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