jueves, 13 de noviembre de 2014

SAN SALVADOR IN CORA. LAS PINTURAS MURALES DEL PARACLESIÓN


Sobre una estructura anterior (muy dañada por el saqueo cruzado), un poderoso hombre de la corte de Andrónico II Paleólogo, llamado Teodoro Metoquites, añade el exonártex y el paraclesion  de la Iglesia.

Nosotros en esta ocasión nos dedicaremos a este último espacio, el paraclesión, estructura aparecida en la Segunda Edad de Oro como ya vimos en aquí,que  servía como cámara funeraria, situándose de forma paralela a la nave central, aunque sin comunicación con ella.
Las tumbas en ambos laterales

En su centro se alza una típica cúpula bizantina gallonada y sobre pechinas, mientras que el resto del espacio se cubre con bóvedas de cañón.

Lo más espectacular del recinto son sus pinturas murales al fresco.
Presidiéndolas en el cuarto de esfera del ábside se encuentra un tema claramente relacionado con lo funerario, la Anastasis, que ya explicamos aquí.(En su bajada al Limbo, Cristo rescata a los patriarcas del Antiguo testamento encabezados por Adán y Eva)







Toda la composición se aleja del rigor, estatismo y geometría típico del arte bizantino, con personajes (como el propio Cristo) de gran movilidad y canon alargado, acaso influidos por el mundo gótico occidental.

Bajo él, los patriarcas del cilindro vuelven al hieratismo y frontalidad  típicos de este arte, con bellísimos tonos negros.


El resto del recinto mantiene bastante bien sus frescos, de enorme riqueza iconográfica.








En la cúpula se nos muestra, como era habitual, la Virgen Teotocos, ocupando los gallones figuras angélicas
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Juicio Final
















El sueño de Jacob y su lucha con el ángel
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Decoración fingida de mármoles

Característica perspectiva invertida bizantina


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