lunes, 1 de diciembre de 2014

LA ALJAFERÍA (4). EL LADO NORTE. EL SALÓN DEL TRONO


Frente a la alberca, en el testero norte, se situaba la dependencia fundamental del palacio: Salón del Trono o Dorado.



De nuevo se vuelven a tomar los referentes califales, la sala hipóstila de la mezquita de Córdoba, en realidad el desarrollo (más en anchura que en profundidad) de la maxura y el juego de sus arcos polilobulados y entrecruzados.

Maxura mezquita de Córdoba

Frente a la zona sur que ya comentábamos, estos arcos se despojan de gran parte de su decoración y masividad, pues lo que aquí interesa es el juego arquitectónico de sus perfiles que se recortan unos contra otros como un verdadero bosque de columnas que florece en las más insospechadas formas en su parte superior.



El espectador, moviéndose en diagonal o de forma lateral, se asombrará entonces ante las más imposibles posibilidades de formas entrecruzadas, ampliando un espacio que en realidad es mucho menos profundo de lo que parece.

Este juego se multiplica, además, por el provocado de la luz, con la alberca y un gran suelo de mármol que, siguiendo a Almagro Vidal, crea un espejismo espacial generado por la proyección de las sombras del pórtico sobre la clara superficie del mármol, creando una doble realidad (la misma que podremos volver a encontrar en la Sala de las Dos Hermanas o de los Abencerrajes de Granada)

Por otra parte, se emplea esta superficie brillante como medio de iluminación indirecto del interior, que carece de ventanas y sólo tendría una posible iluminación artificial.

Al fondo de este bosque columnario se crea una sala perpendicular (acaso inspirada en la forma en T de la Mezquita de Córdoba) en donde se colocaría el monarca, con el fondo de un arco ciego profusamente decorado (igual que lo hacía en el Salón Rico de Medina Zahara).
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A ambos lados de esta cámara existirían dos estancias (de la que sólo conservamos una), utilizadas como alcobas, una solución arquitectónica sumamente común en Al Andalus, desde la casa privada al palacio y que pasará al mundo mudéjar, como puede verse en el Taller del Moro de Toledo.

Entrada a una de las alcobas

Sus paredes se encuentran realizadas amplios lienzos de decoración en yeso a base de los motivos tradicionales (epigrafías que adulan al sultán, atauriques, lacerías). En origen se encontrarían policromados.
Capitel de alabastro policromado






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