lunes, 5 de enero de 2015

VIRGEN DE LOS ÁNGELES. PERE SERRA


La pintura catalana tuvo obvias relaciones con el mundo italiano, pues hay que recordar que el reino de Aragón tuvo un amplio imperio mediterráneo que comprendía Cerdeña o las Dos Sicilias.
Debido a estos contactos, la pintura catalana tendrá fuertes lazos con el mundo del Trecento italiano, especialmente del mundo sienés (Duccio, Simone Martini).
Sólo basta comparar esta imagen con la Maestá de Duccio que ya vimos aquí y ver la iconografía bizantina, su gusto por los colores suaves (que en Pere Serra amplían enormemente su paleta), los gestos delicados (en el pintor siempre desarrollados en unas figuras frágiles, de canon alargado e incurvadas, tan típica del XIV), una cierta tendencia a la línea curvilínea y el desinterés tanto por el volumen como por la perspectiva.
Discípulos de Destorrents, los componentes de la familia Serra dominarán la segunda mitad del XIV con una pintura delicada y refinada que más tarde será desplazada por los nuevos planteamientos de Borrasá o Huguet.
La pintura se encargó para decorar una capilla de la girola de la catedral de Tortosa

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