jueves, 19 de marzo de 2015

LAS VEDUTAS. CANALETTO Y GUARDI


Canaletto

A mediados del siglo XVIII, y con centro en Venecia, se desarrolla un nuevo género llamado vedute (vistas).
Se trata de vistas urbanas de la ciudad que reflejan su peculiar carácter semiacuático y, sin perder la realidad, comienzan a configurar el mito de Venecia como lugar entre la vigilia y el sueño, un inmenso escenario de historia congelada en el tiempo en donde el espectador puede sumergirse en el ensueño.
Todas estas ideas nos lleva a un mundo a mitad de camino entre el rococó (la idealización, el sentimiento de la ruina y la historia) y el neoclasicismo (la investigación del paisaje, el uso de la cámara oscura en el caso de Canaletto). Un momento en donde la historia está a punto de cambiar de rumbo al producirse la Revolución francesa y sus cambios derivados Un tiempo en donde la historia está comenzando a convertirse en disciplina a la vez que se tiene la sensación de nostalgia frente al pasado, al que ya nunca más se podrá regresar.

Canaletto

A efectos prácticos las vedute se relacionan con la moda (que tan bien conecta con lo anterior) del Gran Tour, el gran viaje por Italia buscando sus ruinas y antiguas grandezas que comienza a extenderse por las clases altas, mitad ilustradas, mitad prerrománticas.

Guardi

Estos cuadros se vendían así como verdadero souvenir a los viajeros, que compran con él no sólo una vista sino todo un sentimiento (dulzón y a la vez amargo) del tiempo ya definitivamente perdido.
Su estética debe mucho al paisaje barroco, en especial a las obras de Lorrena que ya vimos aquí, con sus escenas naúticas bañadas por la luz dorada, con vagas ambientaciones históricas.
También influye decisivamente la técnica suelta y atmosférica del paisaje holandés, su punto de vista bajo que alarga la perspectiva y da un papel preponderante al cielo en donde ya no serán las nubes las protagonistas sino la especial atmósfera húmeda que sirve de velo a la realidad (y que tanto comparte con la estética de Van Dyck o de Watteau).
Sus dos grandes representantes serán Canaletto y su discípulo Guardi.

Guardi

Mientras el primero es mucho más tectónico y atento al detalle (aunque su obra evolciona hacia el toque), el segundo tienen un mayor interés por lo ambiental, diluyendo las escenas entre la humedad y los múltiples reflejos de los canales.
Sus obras serán fundamentales para muchos autores decimonónicos, desde Turner a Corot, Courbet o los futuros impresionistas.

Guardi 

Íntimamente unidos a las vedutte se encuentran los caprichos, paisajes inventados en donde la sensibilidad prerromántica será mucho más intensa, como ya vimos al analizar las Cárceles de Piranessi



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