martes, 19 de mayo de 2015

LEÓN FERRARI Y LA CRÍTICA POSMODERNA

Una de las facetas más conocidas de León Ferrari es su arte crítico (aunque su obra es mucho más amplia y variada) que fustiga las numerosas conexiones entre Iglesia y poder (y su complicidad con actos violentos), la moral sexual judeocatólica, la intolerancia, el Imperialismo o las propias dictaduras de su país (Argentina).

Para ello suele recurrir a procedimientos que ya vimos en el arte dada y surrealista, especialmente cercanos a la obra de Hearfield. Fotomontajes que juegan a la contradicción entre imágenes de tradición clásica de claro carácter apropicionista (desde Miguel Ángel, Perugino o la pintura japonesa e hindú) con imágenes sacadas de los periódicos.

Se crea así una fuerte tensión entre las imágenes produciéndonos un shock que nos ayuda a comprender de forma visual las contradicciones del discurso dominante.

Las polémicas que han generado muchas de sus obras son la verdadera obra de arte, alejada ya por completo de lo estético. Pues su única función es provocar, crear disidencias (a menudo rozando lo blasfemo) que nos ayuden a ver la complejidad de lo actual, generando nuevos microdiscursos heterodoxos.


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