jueves, 4 de junio de 2015

EL PRIMER PICASSO. MUJER EN EL PALCO. 1901


Hace unos meses ya hablábamos de su Mujer en azul que conserva el Reina Sofía, hoy le toca el turno a otra obra, plenamente parisina, en la que vemos a la perfección los comportamientos artísticos de este primer Picasso que quema rápidamente etapas, asimilando el mundo posimpresionista y simbolista.
Como hablábamos en el artículo citado, la obra del primer Picasso se encuentra fuertemente influida tanto por Toulousse como por Van gogh y Gauguin.
A Toulousse (y en el fondo Degas) lo tenemos en el propio tema, el retrato femenino un tanto ambiguo (¿alta dama en un ambiente un tanto perverso y equívoco? ¿prostituta de lujo?)
A ello se une el mundo pictórico de Van Gogh, su pincelada cargada de pasta, con constantes juegos de fuertes complementarios y tonos saturados.

Realmente el cuadro es toda una fiesta de color, una verdadera orgía cromática en donde encontramos (como principal aportación) una pincelada larga y sumamente deshecha que une fondo y forma por medio del color casi aplicado all over (al modo de Pollock), pues, curiosamente, estos primeros cuadros recuerdan mucho (en su forma de hacer) a sus últimas obras, aquellas que ya analizamos en el Pintor y su Modelo.
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