martes, 15 de septiembre de 2015

EL ORIGEN DEL SCHIACCIATO EN LA GRECIA CLÁSICA



Durante el Quattrocento se impondrá entre los escultores más refinados (Agostino di Diccio, Settignano o incluso el jovencísimo Miguel Ángel de la Virgen de la Escalera) el uso de un relieve sumamente sutil, apenas dibujado en el mármol que recibe el nombre de  stiacciato o schiacciato (relieve aplanado), un bajísimo relieve como vemos en la placa central de este tabernáculo de Agostino de Duccio.


Su origen se encuentra en Donatello (su famosa princesa con el Dragón de Orsanmichele que ya analizamos aquí), siendo magistralmente utilizado por Ghiberti en sus últimas puertas.

Tradicionalmente se ha puesto en relación con el ejemplo de la escultura romana, con obras tan sobresalientes como el Ara Pacis que ya vimos aquí.

Sin embargo, para encontrar su verdadero origen hay que retrotraerse al siglo V a C., en pleno periodo clásico griego.
Sus primeras manifestaciones las encontramos entre los discípulos y colaboradores de Fidias, en el llamado Estilo Bello (como vimos ya en las ménades  o la Atenea, ambas de Kalímacos, o de Paionios de Mende), directamente entroncadas con la técnica de los paños mojados del maestro que les permitían sutilísimos relieves de las telas.

Os traigo este ejemplo de la estela de un pugilista de finales del siglo V en donde se puede observar el desarrollo total de la técnica, con una pierna y un brazo apenas insinuados en la talla que casi obliga al espectador a completar la figura.

De esta manera, y además de la propia belleza insinuada, los escultores consiguen una sensación de profundidad casi mágica, sin necesitar siquiera de elementos de referencia

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