miércoles, 21 de octubre de 2015

EL CIRCO ROMANO DE TARRAGONA


Como ya veíamos en el artículo general que le dedicamos al circo romano, su construcción habitual  en madera ha provocado que sus restos sean casi siempre muy escasos, apenas si la marca arqueológica de su trazado.
Sin embargo, el circo de Tarraco es una maravillosa excepción.

Construido por Domiciano en el el siglo I como remate monumental que completaba toda la gran intervención urbanística de la parte más noble de la ciudad, se realizó con piedra y opus caementicium.

Por ello, sus restos son uno de los mejores conservados del mundo.
Aún podemos observar el remate final (la porta triunfalis) a la que luego se adosó la muralla medieval.

 



Restos de la porta triunfalis

También existen restos que nos muestran sus caveas y vomitorios, incluso con el muro de separación entre ellas y la arena (praecintiones)







Restos de la cavea, la escalinata y el praecintion

Bajo ellos se encuentran los grandes pasillos abovedados que daban acceso a los mismos

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