jueves, 8 de octubre de 2015

UN JARRO TARTÉSSICO EN EL LÁZARO GALDiANO


Aunque no exista unanimidad entre los especialistas, este jarro de bronce realizado a la cera perdida bien podría pertenecer a la cultura tartéssica (aunque probablemente tardía)

De pequeñas dimensiones y forma globular destaca su boca, creada por la cabeza de ¿un felino? con la lengua fuera que, en su partición, sirve para el paso del líquido.

El asa se convierte en un nuevo animal, serpiente, en la unión superior con esta cabeza zoomorfa, mientras que su engarce con la parte inferior se refuerza por medio de una palmeta (forma muy habitual en este mundo tartessico)


Ambas formas animalísticas se encuentran mucho más relacionadas con el mundo etrusco que con la tradicional influencia fenicia (este hecho es el que ha desconcertado a algunos investigadores).
Sobre el cuerpo principal de la jarra se sucede la decoración geométrica realizada por medio de incisiones poco profundas realizadas a mano alzada (de ahí sus irregularidades)

Según Bendala, que la fecha en el siglo VI a C, interpreta estos motivos animalísticos y vegetales como una alusión a la divinidad de la naturaleza y de la muerte relacionada con la divinidad fenicia de Astarté

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