martes, 17 de noviembre de 2015

IGLESIA DE SANTIAGO DEL ARRABAL


No es fácil encontrarla abierta pero si alguna vez lo está, el visitante no debería perdérsela, pues se trata de los mejores (y mejor conservados) ejemplos de mudéjar de la ciudad.

Su nombre ya nos dice muchas cosas. La iglesia se encuentra en el arrabal de expansión de Toledo (iniciado ya en época islámica) que cerraba la muralla (muy cerca de la iglesia se encuentran arcos islámicos-renacentistas: los de Alfonso VI y la Puerta de la Bisagra).

Construida por Sancho II de Portugal en el siglo XIII sobre lo que fue una mezquita anterior de la que mantiene parte del alminar reconvertido en campanario. 

A opinión de muchos estudiosos las ventanas de herradura geminadas y rodeadas de alfiz pertenecerían al periodo de Almazor (finales del X).

La iglesia, de grandísimas proporciones tiene planta de cruz latina.

Responde a un segundo modelo del mudéjar toledano que sustituye los arcos de herradura por otros apuntados mientras sus proporciones ya se corresponden a formas góticas.




La enorme sencillez de sus apoyos (altísimos pilares) consigue un espacio diáfano que se cubre con techumbre de madera en la nave central.

La portada representa un modelo escalonado que se repetirá en el gótico-mudéjar de la ciudad, con bellísimas celosías de influencia almohade (Santa María la Blanca).






En cuanto a sus ábsides se muestra más conservador, con una cabecera triple con arranque de piedra en sillares y el resto de mampostería, creando pisos a través de arquerías ciegas de distintos diseños, siguiendo el modelo creado en la iglesia del Cristo de la Luz.




Desde su púlpito predicó San Vicente Ferrer uno de sus discursos incendiarios contra los judíos, subiendo luego en procesión hacia la judería para reconvertir en iglesia la sinagoga de Santa María la Blanca.





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