martes, 3 de noviembre de 2015

SAN LORENZO. MILÁN


La iglesia de San Lorenzo ha conocido una larga historia.
Construida en tiempos paleocristianos en la Via Ticinensis, cercana al Palacio Imperial y el anfiteatro, se realizó sobre una colina artificial, debido al terreno pantanoso.

De esta época nos queda su plan arquitectónico y parte del alzado. Su pórtico con exedras laterales es típico de la época (Santa Constanza, San Vital, el propio San Aquilino). Tras él aparece un cuadrado girado y con zonas absidiales en sus cuatro vértices.

Su espacio se divide por medio de una columnata con arcos diáfana que se abre a la zona central, posiblemente cubierto por cúpula.

El alzado se apoya en grandes pilares que se unen por medio de una membrana semitransparente de columnas con arcos sobre ellas. Tanto su desarrollo como su forma cóncava desde el centro recuerda a obras contemporáneas (San Vital, Sergio y Baco) y posteriores (Santa Sofía).
Ya reconstruida en época otoniana (siglo X), el terremoto del siglo XI obligó a reconstrucciones y reformas para darla más estabilidad. 

El colapso de la cúpula en el XVI obligó a su reconstrucción, ya renacentista, y el remozamiento de las estructuras.

A la primitiva iglesia se le fueron añadiendo espacios, como un mausoleo imperial (San Aquilino) o una capilla octogonal dedicada a San Hipólito

UNA VISIÓN EN 3D




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