lunes, 16 de noviembre de 2015

SISAYA (I). LA CASA ANDALUSÍ


Sobre el perfil quebrado de una sierra caliza, muy cerca de la población de Cieza, se encuentra el yacimiento islámico de Sisaya (Murcia), un extraordinario lugar aún apenas excavado que nos permite seguir a la perfección el hábitat rural de Al Andalus entre los siglos XII y XIII.
En él podemos encontrar la evolución decorativa desde el mundo almorávide al almohade y de él a protoandalusí, tal y como veremos en una próxima entrega.
Hoy queremos centrarnos en la casa islámica aprovechando las imágenes del magnífico centro de interpretación de Cieza.

Como ya hemos hablado en otra ocasión, el urbanismo islámico surge de la casa a la calle, generando formas laberínticas (anárquicas) que en este caso  deben, además, de ajustarse a la orografía del terreno




















Para esta adaptación a la topografía, las calles se superponen en altura, creándose el poblamiento como un verdadero puzzle de elementos cúbicos que trepan por la montaña (al igual que aún se puede hoy observar en muchos lugares, como ya vimos en Mojácar)




Como herencia típicamente mediterránea (especialmente romana), la casa se genera en torno a un patio que permite la luz y la ventilación sin perder la intimidad (como decía Chueca, la casa en el Islam es un verdadero santuario, que ni siquiera permite el alineamiento de las puertas y, en este caso concreto, se rodea de altos muros que impidan cualquier ruptura de esta).


En esta verdadera obsesión se crea el zaguán como espacio intermedio entre calle y casa, que crea un espacio en codo, como ya vimos en el Hospital de Antezana en Alcalá de Henares.

Este patio, fresco en verano gracias a toldos y agua, es, además, el reservorio de agua, gracias a su aljibe central (una herencia, de nuevo, romana, del impluvium)
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Estructuralmente funciona como distribuidor de las distintas estancias, a las que se abre por medio de arcos, pasillos y empinadas  escaleras que conducen a los pisos altos (a menudo destinados a las mujeres, que se sobre-protegen por medio de celosías)
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Como puede apreciarse en el plano superior, estas habitaciones solían ser de un tamaño bastante reducido, con las mayores de forma rectangular (salón con alcobas) que en ocasiones se dividen en tres partes por medio de elementos fijos (arcos o muretes) o móviles (cortinajes) sirviendo a varios usos (desde comedor a alcoba nocturna).

Se trata de una adaptación doméstica de las apadanas persas que también podemos encontrar (a un nivel mayor) en los palacios
Sistema de salón central y alcobas laterales separados por arquerías en la Aljafería de Zaragoza


Resulta verdaderamente sorprendente la esencialidad de las arquitecturas, casi sacadas de un Le Corbusier o un Alvar Aalto






















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