lunes, 21 de diciembre de 2015

EL DORMITORIO DEL MONASTERIO DE POBLET. Arte cisterciense


El dormitorio era una parte esencial dentro de la vida comunitaria benedictina (regla que sigue el Císter)

«Duerma cada cual en su propio lecho. Reciban la ropa de cama adecuada a su género de vida, según la disposición de su abad. Si es posible, duerman todos en un mismo local, pero si el gran número no lo permite, descansen de diez en diez o de veinte en veinte, con ancianos que velen sobre ellos. En este dormitorio arda constantemente una lámpara hasta el amanecer. Duerman vestidos y ceñidos con cintos o cuerdas, de manera que, mientras duermen, no lleven los cuchillos en la cintura, no sea que se hieran durante el sueño, y para que los monjes estén siempre preparados y, dada la señal, levantándose sin tardanza, se apresuren a anticiparse unos a otros para el oficio divino, aunque con toda gravedad y modestia. Los hermanos más jóvenes no tengan contiguas sus camas, sino intercaladas con las de los ancianos. Cuando se levanten para el oficio divino, avísense discretamente unos a otros, para evitar las excusas de los soñolientos.»
(Regla de san Benito, 22)
Tomado de www.poblet.cat


Para estas funciones se crearon amplísimas estructuras (normalmente sobre la cocina que serviría de calefactorio, y orientadas al sur).
Quizás la más espectacular de ellas sea la de Poblet (y su gemelo, Santas Creus), del siglo XIII.
Su genialidad consiste en su cubrición.

Para aligerar pesos se sustituye la bóveda por una cubierta de madera a dos aguas que se apuntala por medio de arcos diafragmas (cuya parte superior es triangular para la sustentación de la techumbre) que serán básicos para el futuro gótico mediterráneo, especialmente vinculado a las órdenes mendicantes y la arquitectura civil


Estos arcos apean, como es habitual en el Císter, en ménsulas.

Con ellos se crea un espacio diáfano y una exquisita sucesión de luces y sombras de una pureza pocas veces igualada.

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