jueves, 10 de diciembre de 2015

LA CATEDRAL DE SEU DE URGELL


Originariamente, la construcción fue uno de los hitos edilicios promovidos por el obispo Oliba (junto a Ripoll, Caserres, Cuixá, Vic) que en el siglo XI crea toda una revolución artística, al introducirse las maneras lombardas, que estaba acompañando a otra político-social de afincamiento de la Marca.

Sin embargo, de esta etapa apenas nos queda nada, pues a finales del siglo XII, con un reino cada vez más poderoso (ya unidas Aragón y los Condados Catalanes), se inician nuevas obras (ya en estilo protogótico, como la catedral de Tarragona) y se renuevan con nuevas fábricas monumentos anteriores (Vic, Ripoll con su gran portada, San Pedro de Galligans...)
De este momento es el edificio que ahora contemplamos. Su constructor, Ramón Lambard (procedente de la Lombardía), crea la planta y levanta el ábside, recogiendo las formas lombardas evolucionadas que (lógicamente) tan bien encajan en esta zona que ya había tenido una primer experiencia de románico lombardo (casi dos siglos antes, como vimos en San Vicente de Cardona)

Milaneses hasta la médula (compárese con San Fedele de Como) son los arquillos y arquería superior del ábside o la articulación de los muros y las torres (compárese con San Abundio).



El interior, posiblemente ya de otro constructor, se muestra más pesado y duro, con gruesos muros y una extraordinaria altura.
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Aquí interesan más los volúmenes internos, como el del grandioso transepto


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