sábado, 31 de octubre de 2015

LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES DE SAN IGNACIO DE LOYOLA

La primera annotación es, que por este nombre, exercicios spirituales, se entiende todo modo de examinar la consciencia, de meditar, de contemplar, de orar vocal y mental, y de otras spirituales operaciones, según que adelante se dirá. Porque así como el pasear, caminar y correr son exercicios corporales; por la mesma manera, todo modo de preparar y disponer el ánima para quitar de sí todas las afecciones desordenadas y, después de quitadas, para buscar y hallar la voluntad divina en la disposición de su vida para la salud del ánima, se llaman exercicios spirituales.


No el mucho saber harta y satisface al ánima, mas el sentir y gusta de las cosas internamente.

San Ignacio con sus Ejercicios en el Hospital de Antezana


Pocos libros no artísticos han tenido tanta influencia en el arte como estas breves instrucciones para realizar ejercicios espirituales que redacta San Ignacio de Loyola en 1526 o 27.
La potencia que adquiere la Compañía de Jesús, sus numerosas fundaciones y el carácter casi de libro de cabecera que tendrá el libro para la sociedad católica de su momento harán que sus páginas sean un referente para mútiples pintores de la Contrarreforma barroca.
Pero además de temas completos, tal y como dice Gállego, San Ignacio en sus Ejercicios "sigue la tendencia de materializar las ideas puras, es decir, abstractas. Siente la necesidad de encarnarlas", potenciando el carácter aparentemente realista (aunque escondiendo en él múltiples ideas simbólicas) que caracterizará al barroco español.
Y es que San Ignacio comprende (tal vez por experiencia personal) que es necesario apelar a los sentidos para hacernos ver y sentir los más profundos arcanos religiosos. Es, en palabras de Santiago Sebastián, "una sensibilización de la imagen"
Con ello se aleja radicalmente del simbolismo y alegoría típica del misticismo de un San Juan de la Cruz (que, como bien demuestra la obra del Greco, se adecua mejor al espíritu manierista que al barroco) y, "gracias a la composición de lugar, veremos, oiremos, oleremos, gustaremos y palparemos el objeto de nuestra meditación" (Gállego).

Estos ejercicios se componen como un método rápido (4 semanas) de examen de conciencia y acercamiento a lo divino.
En cada una de los distintos ejercicios se realizan tres preámbulos.
Veámoslos en sus propias palabras


Primer preámbulo es composición viendo el lugar. Aquí es de notar, que en la contemplación o meditación visible, así como contemplar a Christo nuestro Señor, el qual es visible, la composición será ver con la vista de la imaginación el lugar corpóreo, donde se halla la cosa que quiero contemplar (...)
es ver el lugar: será aquí considerar el camino desde monte Sión al valle de Josaphar, y ansimismo el huerto, si ancho, si largo, si de una manera, si de otra.

Esta composición de lugar es toda una reflexión estética que iluminará a los pintores, reafirmándolos en el carácter teatral, profundamente sensitivo, que ha de tener la nueva obra de arte contrarreformista-barroca.
Observad este pequeño texto dedicado al infierno:

El primer puncto será ver con la vista de la imaginación los grandes fuegos, y las ánimas como en cuerpos ígneos. El 2º: oír con las orejas llantos, alaridos, voces, blasfemias contra Christo nuestro Señor y contra todos sus santos. El 3º: oler con el olfato humo, piedra azufre, sentina y cosas pútridas.  El 4º: gustar con el gusto cosas amargas, así como lágrimas, tristeza y el verme27 de la consciencia.  El 5º: tocar con el tacto, es a saber, cómo los fuegos tocan y abrasan las ánimas.


Ánimas del Purgatorio según Alonso Cano

Tras este primer preámbulo se une a lo sentitivo lo imaginativo, dándole un verdadero carácter iconográfico a la imagen, a la unirla con una intención piadosa. Son sus composiciones Imaginativas y tercer preámbulo
San Ignacio lo relata así:

2º preámbulo. En la invisible, como es aquí de los pecados, la composición será ver con la vista imaginativa y considerar mi ánima ser encarcerada en este cuerpo corruptible y todo el compósito en este valle como desterrado; entre brutos animales.

3º preámbulo es demandar lo que quiero, lo qual es propio de demandar en la passión, dolor con Christo doloroso, quebranto con Christo quebrantado, lágrimas, pena interna de tanta pena que Christo passó por mí.




Caravaggio. Cena de Emaús

Tras ello se produce el Coloquio que, como ocurría con los cuadros de Caravaggio (que será los grandes herederos de estos ejercicios), permite una identificación del fiel con el personaje religioso.
Un rasgo casi teatral que tanto inspirará a los grandes artistas barrocos


El coloquio se hace propiamente hablando, así como un amigo habla a otro, o un siervo a su Señor; quándo pidiendo alguna gracia, quándo culpándose por algún mal hecho, quándo comunicando sus cosas, y queriendo consejo en ellas; y decir un Pater noster.

En este sentido de identificación el santo jesuita llega incluso más lejos, uniendo vida y religión en los actos cotidianos (el Dios que anda entre las cacerolas de Santa Teresa)


Mientras la persona come, considere como que vee a Christo nuestro Señor comer con sus apóstoles, y cómo bebe, y cómo mira, y cómo habla; y procure de imitarle. De manera que la principal parte del entendimiento se occupe en la consideración de nuestro Señor, y la menor en la sustentación corporal, porque assí tome mayor concierto y orden de cómo se debe haber y gobernar.

A través de este método San Ignacio reparte las semanas a los pecados, la vida de Cristo, la Pasión y, la cuarta, a la Ascensión y Resurrección, haciendo pasar al fiel por todo tipo de situaciones (desde el infierno a la Gloria). 
Un camino en el que se mezcla sentidos, imaginación y voluntad
                                                       

Junto a todo ello los Ejercicios abundan en todo tipo de cuestiones prácticas (gradación de los ejercicios según el temperamento, madurez e inteligencia del fiel, formas de oración y penitencia, tan cercanas a la Devotio moderna e, incluso, al mundo erasmistas) y doctrinales (tan cercanas a Trento)

Alabar reliquias de sanctos, haciendo veneración a ellas, y oración a ellos: alabando estaciones, peregrinaciones, indulgencias, perdonanzas, cruzadas y candelas encendidas en las iglesias. Alabar ornamentos y edificios de iglesias; assimismo imágines, y venerarlas según que representan.




viernes, 30 de octubre de 2015

Ánima Mundi 8

Un mundo lleno de caballos blancos, con brisa salada y nubes que corrían galopando sus cielos de un azul bruñido.
La libertad era aquello, una simple camisa tendida al aire, en la soledad verde de la llanura

Vicente Camarasa Domínguez

miércoles, 28 de octubre de 2015

LA NECRÓPOLIS PALEOCRISTIANA DEL FRANCOLÍ (TARRAGONA)


Cuando nos hablan de cementerios paleocristianos, siempre pensamos en catacumbas subterráneas que aprovechaban la fácil excavación de la roca volcánica, abaratando los precios en grandes urbes como Roma o Nápoles. (Por cierto, recordamos una vez más que estos cementerios eran mayoritariamente paganos, y en ellos se empezaron a enterrar los cristianos dado su precio asequible)



Sin embargo, en Roma, lo habitual es la que las tumbas se situaran a los bordes de los caminos de la ciudad (como la famosa Via Appia). 
Puedes verlo en esta maqueta de Tarrraco.


Sobre esta estructura, cerca del río Francolí, el enterramiento del mártir San Fructuoso actúa como imán para que miles de nuevos cristianos quieran enterrarse junto a su basílica, creando (junto a Alyscamp en Arlés) la principal necrópolis paleocristiana del Mediterráneo occidental.

Descubierta a principios del siglo XX con las obras de la Fábrica de tabaco, la zona se ha ido excavando y poniendo en valor desde entonces.

Las tipologías de tumbas son muy variadas.


Túmulo de tejas (ya planas, ya curvas)








Ánforas

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Túmulos monumentales en piedra

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Sarcófagos (algunos con tapa de mosaico, como pronto veremos)























E interesantes sarcófagos





Sarcófago de la Corona 
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Sarcófago de Leocadio
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martes, 27 de octubre de 2015

LAS PINTURAS DE LA VILLA FARNESINA


En las obras de acondicionamiento del Tíber de finales del XIX, al ensanchar su cauce a la altura de la Villa Farnesina renacentista, aparecieron los restos de un palacio de tiempos de Augusto con unas espectaculares pinturas murales que fueron salvadas y mostradas actualmente en una de las sedes del Museo de Arte Romano.
De época augustea (acaso la casa de la hija de Augusto, Julia, y su yerno, Agripa), en torno a los años 20.
Sus espectaculares pinturas corresponden a una nueva moda pompeyana, el llamado tercer estilo.

Frente a las ilusiones arquitectónicas y paisajísticas del segundo estilo, la pared como límite vuelve a tomar importancia, y se llena de motivos lineales, algunos de tipo egiptizante (de ahí su sobrenombre), candelabros (los famosos candelieri), jarrones, pequeñas figuras humanas, finas molduras...



En todos ellos predomina un preciosismo lineal que se abandona en los pequeños cuadros de paisajes que centran cada uno de los fragmentos de pared.



En ellos hay un impresionismo diecinueve años antes de que lo inventara Monet, con unas obras hechas con rápidas y geniales pinceladas. Toda una sinfonía de tonos claros sobre blanco.




 Son paisajes sin apenas historia, simples escenas bucólicas en donde dioses, hombres y naturaleza conviven (acaso la representación de la Arcadia feliz)

La exquisitez de estas pinturas llega a su culmen en el oecus, con sus bellos negros lacados.






















lunes, 26 de octubre de 2015

EL RETRATO REPUBLICANO. BRUTO

El llamado Bruto Capitolino (IV-III a.C.), es un busto en bronce (aunque se especula que podría tratarse de una escultura completa, acaso ecuestre, incluso) que se conserva en los museos capitolinos de Roma

Evidentemente se trata de una escultura del periodo republicano, en donde destaca el realismo (especialmente en el maravilloso postizo de sus ojos), aunque (también de forma evidente) no se trataba de Bruto, desconociendo en la actualidad el nombre del retratado


Como es habitual en el arte romano (aunque en este caso de una manera excepcionalmente temprana) las influencias de otros artes se superponen y entremezclan.
En este caso, y pese al estrato realista etrusco, hay mucho de griego en este Bruto (desde su depurada técnica de fundición a una cierta idealización) Incluso, su apostura, su inconfundible gravedad, hay que relacionarlas con el mundo helenístico.
No hace falta más que compararlo con una obra republicana (de genuina estirpe etrusca en su realismo brutal) que ya comentamos: Escipión el africano

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sábado, 24 de octubre de 2015

MUERTE SÚBITA o una "novela" en donde Caravaggio y Quevedo juegan al tenis en la piazza Navonna

Tomado de es.paperblog.com

No sé, mientras lo escribo, sobre qué es este libro. Qué cuenta (...) Tal vez sea un libro que trata solamente de cómo se podría contar este libro, tal vez todos los libros se traten sólo de esto. Un libro con vaivenes, como un juego de tenis
Enrigue. Muerte súbita


Este no es una novela al uso. Ni muchísimo menos. Es un verdadero y delirante artefacto literario que juega con la Historia a su antojo, dando vueltas en torno a una curiosa partida de tenis entre Quevedo y Caravaggio.
Quede dicho de principio
Osteria dell' Orso.
Uno de los escenario de la novela

Sobre ella, paralelas o tangentes en algún punto, se nos describe las vicisitudes de Hernán Cortés, de un verdugo real y la historia de las trenzas de Ana Bolena tres su decapitación, del cardenal del Monte, algo más que mecenas de Caravaggio, del duque de Uceda o el propio y casi escondido Galileo, de prostitutas, pintores, espadachines y poetas.

Y todo girando en torno a unas pelotas de tenis que nos servirán para comprender un poco más la contrarreforma o la epopeya americana a la vez que quedamos fascinados ante la desconocida (al menos por mi) historia de este deporte.

Piazza Navona en donde se encontraban las más famosos canchas de tenis de la ciudad
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Detalle de la Muerte de Jacinto. Tiépolo


Gustará mucho a quienes gusten de la verdadera historia, no la de las fechas sino la de los hombres y sus mentalidades (como nos enseñó Annales).

                                                     
Fascinara a los amantes de Caravaggio que encontrarán verdades como puños sobre sus obras y también a los lectores que buscan un estilo recio, cortante y a la vez poético, a veces un tanto soez como debió ser Roma por debajo del fino manto de su extrema belleza
¿Borges pasado por Bolaño y con una investigación histórica abrumadora? Tal vez.


TODAS NUESTRAS NOVELAS SOBRE ARTE Y BARROCO
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