lunes, 4 de enero de 2016

UNA VIRGEN QUE FUE UNA MONJA RAPTADA POR UN PINTOR, TAMBIEN MONJE. LIPPI Y LUCRECIA BUTTI


También el renacimiento tuvo su crónica rosa.
Uno de sus capítulos más conocidos fueron las relaciones entre Lippi y Lucrezia Buti.
Lippi ya era un pintor reconocido de la primera mitad del Quattrocento (aquí analizamos su obra), también fraile, como su gran mentor, fra Angelico.
De estilo suave y delicado a muchos sorprendió su ansia vitalista que se puso de relieve cuando, estando pintando en el convento de Santa Catalina de Prato, se enamoró perdidamente de una de sus monjas, Lucrezia Buti.
Primero la utilizó como modelo de Santa Margarita, y la terminó "secuestrando" durante una procesión para vivir junto a ella después de haber abandonado ambos las órdenes.
Su relación fue escandalosa, y sólo la intercesión del propio Cosme el Viejo consiguió la dispensa del Papa.
De su relación nacería el pintor Filipino Lippi

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