martes, 26 de enero de 2016

VERROCCHIO. DAVID


Nadie, ni siquiera el propio Verrocchio, puede ver esta escultura sin pensar en el precedente de Donatello.
Muy posiblemente se trató de todo un suplicio para el escultor la constante sombre de Donatello, y tal vez por ello desvió tanto el modelo y la actitud, como una manera de no caer en las redes del maestro.


Por una parte, Verrocchio recurrió al realismo para salvarse de la belleza (excesiva) de su predecesor, recurriendo a un modelo mucho más veraz (tradicionalmente se habla que se encuentra directamente inspirada en un jovencísimo Leonardo da Vinci, por entonces discípulo de su taller).

Buscó también (casi como una forma de pequeña egolatría) reivindicarse en lo único que podía superar a Donatello, la propia técnica de la fundición, creando un modelado mucho más nervioso, sutilmente alterado, que vuelve mucho más pictórica la escultura frente a la suavidad (táctil y lumínica) de Donatello.
Con  este realismo doble (de la forma y la superficie), crea un modelo mucho más cercano, que comunica mejor con el espectador frente al espléndido aislamiento de Donatello
Una persona frente casi a una idea que busca la belleza posible sin renunciar a los pequeños datos de realidad que utilizó habitualmente.
Evidentemente, luego llegaría Miguel Ángel para, sin parecerse a nadie, crear la apariencia final del héroe que ya nadie más podría olvidar,



No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada