jueves, 31 de marzo de 2016

MARTÍN ALDEHUELA. UN ROCOCÓ LEVANTINO EN CUENCA

San Felipe Neri

Quien visite muchas de las iglesias conquenses se encontrará, aunque sin saberlo, con la figura de este arquitecto (autor del famoso Puente de Ronda), que remozó muchos interiores eclesiásticos de la ciudad redecorándolos al modo rococó.
Quizás ésta sea la primera impresión que nos llevaremos de él, las rocallas doradas que se enlazan caprichosamente por todo el espacio, creando un juego de ballet sobre los blancos paramentos.
Sin embargo, en su arquitectura hay algo más mucho más interesante.
San Pedro

Tanto en San Pedro, como en la Virgen de la Luz, las Petras o San Felipe late el espíritu de Borromini pasado a través de Guarino Guarini.
Son los óculos girados o las ventanas treboladas.
Monasterio de las Petras
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San Pedro

Los efectos de luz escondidos, desconcertantes.

San Pedro

El gusto por la intersección de espacios para formar un continum

San Felipe Neri

La preferencia por la elipse como forma generatriz

Virgen de la Luz

El muro ondulado

San Felipe Neri
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San Felipe Neri

Los exteriores desornamentados

Virgen de la Luz

La importancia del espacio pulsante

Virgen de la Luz
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San Pedro

Los nervios falsamente gotizantes en los que se encadenan las formas
San Felipe Neri

Evidentemente, algunos de estos elementos eran típicos del mundo rococó (que tanto bebió de Guarino), como las plantas centralizadas que ya vimos en Pego (capilla del Ecce Homo) o Murcia (San Juan de Dios), pero otros parecen de difícil encaje en el simple modelo.

San Felipe. Torres de azulejo polícromo, tan habituales en el mundo levantino
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Sin embargo debemos recordar un dato que puede resultar sumamente esclarecedor: las intensas relaciones que mantuvo el arquitecto con Ventura Rodríguez cuando éste estuvo trabajando en el transparente de la catedral de Cuenca.

Ventura, debemos recordar, es acaso uno de los mejores (aunque tardíos) intérpretes de este barroco borrominesco-guarinesco, con obras tan señeras como San Marcos de Madrid. Se movía además en el círculo cortesano que tanto amaba estas formas, como ya tuvimos ocasión de analizar en San Justo y Pastor de Bonavia en Madrid.

Bonavía. Justo y Pastor. Madrid

No deberíamos pasar este dato para intentar comprender todas las sutilezas de este arquitecto que cimentó su fama en Cuenca, en donde residió entre 1750 y 1778, retornando a las formas italianas aunque en clave rococó (frente al clasicismo de Ventura Rodríguez)

San Pedro

Y por el momento dejamos el tema aquí, aunque tendremos que volver a él para estudiar alguna de sus fachadas


San Pablo


PARA SABER MÁS 

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