lunes, 28 de marzo de 2016

RESURRECCIÓN. MURILLO


Obra verdaderamente magistral de Murillo, podemos ver en ella cómo debió afectar el viaje a la Corte y la visión (muy probable) de la obra de las dos grandes corrientes pictóricas italianas de las que debió ver obra original en la corte y su entorno (El Escorial).
Por una parte hay mucho de Guido Reni en el cuerpo bellamente alargado, lleno de suavidad, cercano al modelo que hoy conserva el Museo de la Academia de Bellas Artes.
Guido Reni. Cristo resucitado

Es también evidente la influencia clasicista en el juego barroco de la suave diagonal, los paños flotantes (que tanto nos pueden recordar a Bernini), la mirada dirigida hacia lo alto y el uso de la luz del halo que envuelve su figura.

Junto a esto, ¿no veis a Caravaggio o cualquier de sus seguidores en la parte baja? Desde los pies sucios en el primer plano, el intenso escorzo de las figuras dormidas que proceden de delante hacia atrás, ampliando a través suyo el espacio inferior, los propios colores...
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No se puede jugar más con la idea de contraste que acaso inventara Tiziano (Véase su Danae del Prado) y siguiera Velázquez (Ver la Fragua de Vulcano), separando sin otra división que la pura sensibilidad pictórica, lo humano de lo divino.

Incluso, un paso más, ¿no veis este mismo juego (desde el aura de Cristo, los dos planos, el distinto uso de la luz y la dicotomía idealización-realismo...) en la copia de la Transfiguración de Rafael que hoy guarda el Prado y que a mediados del siglo XVII se encontraba en el Convento de Carmelitas de Santa Teresa de Madrid?
Rafael. Transfiguración
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