miércoles, 20 de abril de 2016

CASA VICENS. GAUDÍ


Antes del gran Gaudí que conocemos, hubo otro Gaudí más neomudéjar y orientalista en el que, sin embargo, podemos encontrar los rastros de su futuro genio.
A esta categoría pertenecen el Capricho de Comillas y esta Casa Vicens de la que nos vamos a ocupar hoy
Realizado para un empresario catalán como residencia de verano (entonces Gracia era un municipio independiente, como ocurría en sus inicios con Arturo Soria y su Ciudad Lineal).

Estructuralmente, la edificación entronca con el modernismo ortogonal de Mackintosh y de la Escuela de Viena con sus encajes tridimensionales de volúmenes.
Sin embargo aún hoy nos sigue fascinando su decoración.
En ella nos encontramos con este típico regionalismo al modo andalusí que hizo furor en el siglo XIX (nosotros ya hablamos de esta tendencia por lo oriental e islámico aquí) que se denomina neomudéjar.
Destaca especialmente el uso del azulejo (como estaba haciendo Aníbal González en Sevilla), aunque con motivos florales que le acercan más al mundo art nouveau
De él arrancará el futuro trencadís

También mudéjar (aunque esta vez de origen toledano) son estas paredes de sillería con verdugadas de ladrillo.

La reinterpretación (esta vez en clase vienesa) de los mocárabes que cierran los largos pilares ortogonales

O la característica torrecilla lateral (que se repetirá en el Capricho y, con sus maneras maduras, en el Park Güell), una fantasía oriental (con lejana referencia al mundo iraní) a mitad de camino entre la arquitectura y el capricho ornamental


Una nota que será habitual en su estilo ya la vemos perfectamente aplicada aquí. Nos referimos a la labor de rejería sobre motivos ondulantes y, mejor aún, vegetales





















No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada