miércoles, 4 de mayo de 2016

LOS ORÍGENES DEL DADAÍSMO. HUGO BALL Y EL CABARET VOLTAIRE

Lo que estamos celebrando es una bufonada y una misa de difuntos a un tiempo 
Hugo Ball

"Dadá se mantiene dentro del marco europeo de las debilidades; al fin y al cabo, es mierda, pero a partir de ahora queremos cagar en diferentes colores para embellecer el zoo del arte con todas las banderas de todos los consulados clo clo bong hiho aho hiho aho"
Tristan Tzara

Hugo Ball como "obispo mágico"

En plena Primera Guerra Mundial, Suiza se convierte en uno de los pocos destinos pacíficos a donde acuden artistas antimilitaristas, apátridas, desertores que, asqueados por la matanza, bullen, convirtiendo a Zurich en una auténtica marmita puesta al fuego en la que nacerá Dada.

El horror de este época, el transforndo paralizante de las cosas, se ha hecho visible" (Hugo Ball).
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No pueden exigirnos que nos traguemos con gusto la nauseabunda empanada de carne humana que nos ofrecen (Hugo Ball)

Entre sus pionero se encuentra Hugo Ball, hombre extraño que cultiva el cabaret, la poesía de tintes futuristas y un inusitado interés por el cristianismo primitivo. Junto a su pareja (Henning) fundará en febrero de 1917 el famoso Cabaret Voltaire en el que muy pronto entraron, atraídos por su poderoso imán, Janco (estudiante de arquitectura, fascinado por las máscaras africanas que pronto decoraron el local), Tristan Tzara (benjamín del grupo y pronto su gran líder con sus Manifiestos) o Heans Arp (ya artista que abandonará el óleo en favor de los más inverosímiles procedimientos)
Este cabaret ("un poco de todo , de lo intelectual a lo vulgar, pero siempre divertido", Jed Rasula) apenas si tuvo 6 meses de vida pero constituyó el nacimiento del movimiento más iconoclasta del siglo.


Entre números musicales o danzas (de origen cubista) desde un principio aparecieron los poemas (el gran valor de este primer dadaísmo que quería limpiar de raíz el lenguaje para volverlo a sus orígenes primitivos. "Dadá es el corazón de las palabras. La palanra, caballeros, es una preocupación pública de la máxima importancia" Tristan Tzara)

En este mundo las cosas han ido demasiado lejos
Las vacas se sientan en los postes del telégrafo y juegan al ajedrez
Bajo la falda de la bailarina española la cacatúa canta
con la melancolía de un corneta del regimiento y los cañones gimen todo el día
(...)
Ay ay vosotros grandes demonios - ah ah apicultores
y sargentos primeros
Wala waw waw waw waw wala dónde dónde dónde

Huelsenbeck (Plegarias fantásticas)

Como en otros aspectos, esta nueva poesía se entronca en estela del futurismo, su gusto por la onomatopeya, las secuencias fonéticas, el ruidismo, la falta de concordancia sintáctica y semántica pues

¿Qué significa un poema hermoso y armónico si nadie lo lee porque no puede encontrar resonancia alguna en la sensibilidad de la época (Hugo Ball)

Sophie Taeuber con máscara de Janco. 1917

De la misma manera tomaron de los futuristas su gusto por la improvisación y las performances (que tanta fortuna tendrán en el siglo XX), creando sesiones de poesía simultánea en donde se recitaba al unísono pero en distintos idiomas, el mismo poema; el auto de Navidad que celebró tras una mampara semitransparente enlazando ritmos de golpes y onomatopeyas para representar el misterio religioso o la representación en la que Ball apareció disfrazado de obispo mágico mientras entonaba

gadji beri bimba
glandridi lauli lonni cadori
gadjama bim beri glassala

Y es que las representaciones eran verdaderos rituales, pues los artistas no buscaban el aplauso, sino una apuesta cada vez más fuerte por parte de los otros miembros de la tribu. En el cabaret imperaba cada noche una ceremonia religiosa (Rasula) pues con Dada el arte sale de los museos y las galerías para convertirse en verdadera vida, un salto al vacío que romperá definitivamente con la historia del arte anterior y se convertirá en una religión laica que explotarán surrealistas, artistas conceptuales, accionistas o postmodernos

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