viernes, 6 de mayo de 2016

PICASSO. CERÁMICA Y TAUROMAQUIA (2)



Hoy queremos seguir viendo otra parte de esta magnífica colección del Museo de Ceret.

Esta vez son cerámicas pintadas en donde las suertes de la tauromaquia pasan a un segundo plano para experimentar obsesivamente con la idea de perspectiva, aprovechando la cavidad del plato hondo.

De nuevo, Picasso nos muestra su cara más clásica (que nunca abandonará por muchos experimentos que haga), y estudiará el espacio cóncavo (casi darían ganas de relacionarlo con los postulados de Einstein sobre el espacio tiempo) y sus posibles interacciones con la línea y sus distintos desarrollos





















Además de las líneas juega con el descentrado del punto de vista, creando fantásticas variaciones 









































































Junto a este estudio de la perspectiva (que nos remite en último término a Piero della Francesca, una de sus más ocultas fascinaciones), Picasso también trabaja en otro de los temas que fascinó al genio del Renacimiento, la luz, tanto proyectada por los personajes (como ya hiciera Masaccio en su Adán y Eva) como la generada por el propio espacio de la plaza, que corta el espacio como hiciera la Pala Brera
















































Y como toque de gracia, ¿por qué no disfrutar de este dibujo sintético en donde, con apenas nada, consigue contarnos todo?


























































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