lunes, 6 de junio de 2016

EL EDIFICIO METROPOL O LAS SETAS DE LA ENCARNACIÓN


Parece ayer cuando cualquier sevillano "echaba pestes" de las famosas Setas de la la Encarnación.

Sé las críticas que de seguro me costará este inicio, pues ya me ocurrió con la Torre Pelli (incluso seguro que nadie recordará la fuerte oposición que tuvo todo este proyecto, pues ahora están de moda)

Las reuniones de los círculos de Podemos, como gradas para la Semana Santa o lugar de la Caja de la Semana Santa, para tapear o simplemente estar en cualquier momento y motivo, han convertido estas Setas en uno de los lugares de referencia social de la ciudad (un verdadero lugar simbólico en lo social)

Evidentemente, se trataba de un lugar (la Plaza de la Encarnación), bastante poco hospitalario tras el derribo de su mercado, casi un no lugar que ahora se ha reactivado totalmente aunque ¿de forma acertada?

Realmente, la arquitectura de Jürgen Mayer es, por sí, interesante, en un línea del nuevo organicismo que hemos admirado en Hergoz y de Meuron o en Rogers

Seis grandes parasoles que crean una plaza mayor a nivel de suelo, con unas escaleras-gradas agradables para ver y conversar, locales de ocio en la parte alta y un paseo panorámico con excelentes vistas de la ciudad en la superior.



En su construcción, además, aparecieron restos romanos que han sido musealizados (Antiquarium).

Como puede verse en las fotos sacadas durante su construcción, todo el conjunto se apoya en gigantescos pilares (que con la forma actual, intentan relacionarse con los cercanos ficus de la plaza de San Pedro) sobre el que se ha colocado una estructura de laminar (para crear una sombra difusa, según el propio creador) que, en sus formas (y de nuevo según el arquitectos) se inspiran en las bóvedas de la catedral.









La imagen final es una estructura aérea de luces y sombras y suaves ondulaciones que contradicen su macroestructura y generan (casi) un interior dentro de la propia ciudad.




Frente a ello, sin embargo, se encuentra su ubicación, en pleno centro de Sevilla, junto a la Anunciación o San Pedro.
Aquí se encuentra su punto débil. ¿Se integra?
Evidente ya sabemos las archiconocidas críticas sobre las obras de Aníbal González y, junto a ellas, la asombrosa capacidad que tiene la ciudad y sus habitantes para convertir rápidamente lo nuevo en tradición, incluyendo nuevas realidades o actitudes en pura Sevilla (la propia Semana Santa es un perfecto reflejo de este proceso en donde se van proponiendo cambios rápidamente criticados y, en poco tiempo, convertidos en puro canon de sevillanía, como los famosos palios de bambalinas de Ojeda)

En mi humilde opinión, creo que (al menos desde el punto de vista estético), esta vez la ciudad no va a ser capaz de integrar este nuevo monumento, pues ni las técnicas constructivas ni la mentalidad del espacio son compatibles con el urbanismo de la ciudad.





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