miércoles, 15 de junio de 2016

GIUSUPPE BRAVI. ENTRE EL NEOBIZANTINO Y EL ART NOUVEAU


Bajo la iglesia de Santa Cecilia del Trastévere se abre todo un piso subterráneo que las progresivas excavaciones nos han permitido conocer, con varias ínsulas y domus (en una de ellas un lugar de culto a Minerva) que analizaremos en otra ocasión.

La tradición supone que en una de estas casas viviría la familia patricia de Santa Cecilia, posteriormente convertida en cripta de la iglesia.

De orígenes paleocristianos fue casi por completo reconstruida en estilo neobizantino a principios del XIX por Giovenale.
Casi un siglo después (1901), Giuseppe Bravi realizó los mosaicos de Santa Cecilia, Águeda y Acnes.

Aún siguiendo las formas neobizantinas del ambiente, su obra conecta perfectamente con el estilo art nouveau.
Típicos son la delicadeza de los gestos y su culto a una belleza lánguida, casi morbosa en su perfección y dejadez, de típicos modelos nórdicos que tanto nos puede recordar a autores del momento como Mucha.

Gusta además por ciertas formas de látigo (como los ángeles que rodean a la santa), en cierta manera florales, una de las señas de identidad (la Naturaleza reconvertida en arte) que vuelve a aparecer en los paneles de jardines (casi ensoñados) que aparecen en otros paneles















































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