lunes, 18 de julio de 2016

EL PALAZZO BRERA. MILÁN


Más conocido por su excepcional museo, el propio edificio es también sumamente poderoso, aunque muestra claramente el estancamiento de la arquitectura milanesa que sigue basándose en ideas manieristas cuando el barroco ha triunfado ampliamente en Roma (el proyecto es de mediados del siglo XVII, de Francesco María Richino, siendo continuado por sus hijos hasta el siglo XVIII)

Así podemos verlo en su magnífico patio, aún dependiente de los modelos palladianos y serlianos con sus vanos alternados con dinteles sobre dobles columnas. (Es muy probable que el modelo inmediato fuera el Colegio Borromeo de Pavía realizado por Tibaldi)

Hay, sin embargo, elementos ya planamente barroco, como la escalera de doble rampa o la vocación por eliminar los espacios compartimentados manieristas en favor de un eje central más destacado.





















De la misma manera, su gran portada recuerda a modelos (para la época arcaicos) de palacios romanos protobarrocos



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