jueves, 15 de septiembre de 2016

CLIENTES Y MECENAZGO EN LA ROMA CLÁSICA



Columna de Trajano en donde se narra la expedición del emperador a Dacia


 Basándose en las ideas elaboradas en el helenismo, la Roma clásica entenderá el arte como una forma de propaganda, tanto del poder central como de los poderes locales, siendo su gran momento de inicio la época de Augusto
Como ya explicamos aquí, tanto la extensión del retrato, del relieve narrativo o las grandes arquitecturas urbanas tienen un claro efecto propagandístico (el famoso panem et circenses) que mantenga tranquila a la población, reconociendo al poder político como origen de estabilidad y bonanza económica que proporciona múltiples servicios públicos.
Acueducto de Segovia, une la utilidad con la grandiosidad para reforzar el efecto propagandístico

Este sistema de arte del poder se traslada a lo local a través del evergetismo (en el enlace se puede encontrar mucha más información)
Este sistema hacía que los poderes locales invirtieran grandes sumas de dinero en arte público (edificios de espectáculo, calzadas, arcos de triunfo, foros...).


Arco de Caparra, erigido por un ciudadano de la zona dedicado a la política


Entre las causas más normales del evergetismo se encuentra  la obtención de gloria y honores dentro de su comunidad (existimatio o reputación), deseos de perpetuar la memoria (el caso concreto) en un concepto de la vida que apenas si piensa en el Otro Mundo y sobrevalora la memoria del fallecido (la fama, como recuperarán los humanistas; el famoso culto a los antepasados de orígenes etruscos), el deseo de controlar el poder político ya en el corto plazo (elecciones municipales) como en el largo (la familia, la estirpe que mantiene su status a través de la munificencia), deseos de promoción social (sobre todo en los libertos y los nuevos ricos que quieren hacer olvidar su pasado), el orgullo cívico (dada la importancia que daba el mundo romano a la patria chica, origo) o simple deber moral (basado en las ideas estoicas, el hombre afortunado tiene el deber moral de ayudar a sus conciudadanos).

A un nivel más privado, las grandes familias (patricios y plebeyas ricas) darán una gran importancia a los monumentos funerarios y sarcófagos en donde familia y sujeto se representan para la fama eterna.





Curiosamente, durante todo el Imperio Romano existió una doble tendencia en los clientes, vinculándose los gobernantes más cercanos al mundo patricio (Augusto o Adriano) ponen sus ojos en la cultura griega, mientras que los de una ideología más plebeya (Antoninos) lo harán hacia el mundo etrusco 


Un magnífico libro para profundizar en este tema

                                                        


No hay comentarios:

Publicar un comentario