lunes, 5 de septiembre de 2016

EL FRISO DE LOS ARQUEROS. ARTE PERSA


Cuando Dario I decidió trasladar su palacio de Pasaparga a Susa hizo construir un gran palacio del que sólo conservamos restos.
Entre ellos destacan especialmente los distintos frisos de cerámica esmaltada que recogían técnicas (y ciertos modelos iconográficos) de la tradición mesopotámica, como ya vimos en la Puerta de Isthar.

La parte más notable del conjunto es la llamada de los arqueros, que representaba al ejército de élite del imperio llamados los Inmortales.

Su riqueza cromática es verdaderamente interesante, de la misma forma que las filigranas y detalles con lo que son decorados, uniendo riqueza y marcialidad (una perfecta síntesis de la idea del imperio que tenían los persas)

Evidente sus antecedentes iconográficos (los de una fuerza militar) se encuentran en el mundo asirio, aunque se ha perdido su musculatura por la ya citada riqueza y ornamento.

Por otra parte, muchas de las características formales (típicamente arcaicas) son tomadas más del mundo egipcio, como el utilizar un doble pie derecho o el uso del perfil compuesto, con el ojo desplazado






















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