viernes, 18 de noviembre de 2016

EL BALDAQUINO DE ARNOLFO DI CAMBIO EN SANTA CECILIA. ROMA


Arnolfo di Cambio ya era un prestigioso escultor (con trabajos en Siena, Bolonia y Perugia en la línea marcada por su maestro, Nicola Pisano) cuando viajó a Roma, mecenado por Carlos de Anjoy, al que retrató, como ya vimos aquí

En este periodo realiza sus dos primeros baldaquinos (San Paolo y éste de Santa Cecilia de 1293) en donde creará un modelo que se imitará inagotablemente.
Se trata de un periodo mixto en donde seguimos viendo sus maravillosas dotes como escultor con sus primeros tanteos con la arquitectura que luego desarrollará ampliamente en su etapa florentina (Santa María de las Flores, Santa Croce...)

Su estancia en Roma le permitió un contacto directo con el mundo clásico (muy patente en el baldaquino, que funde la sobriedad y columnas clásicas con las tracerías goticistas).

A ello le añadió el trabajo de mosaico al modo de los maestros de Cosmati.






















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